CUENTOS DE CUARENTENA V: VIVA EL ARTE RESILIENTE

2020-05-05

En casa, desde siempre, he visto un porrón en la mesa, a veces incluso dos. A mis abuelos les da la sensación de amparo y siempre procuran que estén llenos de vino fresco.

La sensación de cobijo, de protección, ahora nos hace mucha falta. Ya llevamos no sé cuántos días aquí sin apenas salir de la vivienda. Algunos fantasmas rondan por la memoria de los abuelos que miran por la ventana cada vez durante más minutos. Las manos recorren el cristal tal rejas que impiden salir. Recuerdos que afloran esta mañana que hemos estado viendo fotografías y reorganizando el desván. Al estar yo a punto de abrir una caja pequeñita, mis abuelos, velozmente me la han quitado de las manos diciéndome: -¡aún no!

Comeremos mirando una película hoy – dicen los abuelos. - Me parece bien –respondo yo.

Hoy me apetece un vino con cuerpo, potente, carnoso. Un vino más complejo con más compuestos y a la vez más fácil de elaborar que los blancos o rosados. Vino tinto. Vino que si disponemos de una buena materia prima habla por sí sólo. Pero si  en la cava no se le se trata con cuidado se puede perder. Tengo preparado un vino salido de una bodega creada en el año 2.000,  producto del amor por el vino de dos empresarios de Trujillo, Extremadura. 200 hectáreas de viñedos divididas en 68 parcelas donde hay 6 variedades de uva. Cabernet Sauvignon, Syrah, Petit Verdot, Merlot y Cabernet Franc. Variedades plantadas en distintas hectáreas con distintos microclimas. El vino en cuestión es un cupaje de cuatro de estas variedades; Syrah, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Cabernet Franc. Un vino muy mineral. 6 meses de barrica con tostado medio. Seguido de 6 meses de crianza en botella dentro de la bodega.  Vendimia nocturna para aprovechar las bajas temperaturas de la noche. Básicamente habla el Syrah, seguido del Tempranillo y domado por el Cabernet Sauvignon, finalmente todo armonizado por el Cabernet Franc que aporta estructura a toda la composición. 

Color cereza picota muy intensa o rojo burdeos con tintes violáceos que se aprecian en el borde, pues se extrae todo el material colorante posible. Vino de capa alta pero dejando pasar el reflejo de la luz, siendo pues un vino limpio sin partículas sin sedimentos. Intenso en nariz con muchos aromas frutales y minerales como el grafito, la pimienta, balsámicos como la menta. Notamos madera, caramelo, un punto a ahumado, un poco de aspereza. En boca tiene cuerpo, carnoso, goloso y fácil de tomar a pesar de ser intenso. Con la frescura suficiente para que tengas ganas de un sorbito más y manteniendo el recuerdo en boca. En los siguientes sorbos y tras mover un poco el vino van apareciendo gustos a mermelada de frutas, pasas y notas a vainilla.

Cuando no tengas nada inteligente que decir que “hable el silencio” como comento Aristóteles. Ahora me toca silenciarme y aprender con la película escogida por los abuelos.

La abuela empieza diciéndome: -no ser prisionero de las desgracias vividas y saber afrontar las adversidades con más recursos y con menos desgaste emocional, eso para mí es ser resiliente. Por desgracia no podemos suprimir la tragedia de la condición humana, siempre pueden pasarnos cosas, la vida es apasionante y difícil. Las películas por ejemplo cuentan tragedias, historias emotivas y como son superadas por sus protagonistas. Para muchos son formas de comprender, pero para muchos otros es una manera de pedirle al artista que sea su portavoz. Es decir pequeña, si le pasa o le ha pasado algo a alguien y no tiene fuerza o valor para contarlo, o, si lo cuenta puede ser muy duro para esa persona y para el receptor difícil de escuchar. Muchas veces, incluso, el oyente no entiende que aún duela el suceso argumentando que eso tendría que estar superado, pues es muy antiguo, eso ya es agua pasada. Pero no, no ha pasado, al contrario, si se calla se le dará más vueltas y se reforzará el sufrimiento. En cambio, se puede recomendar una película, una obra de teatro, si vas, quizás lloraras, te emocionaras y seguramente entenderás, empatizas y, a partir de ahí nos entenderemos mejor y podremos hablar y reflexionar gracias a los artistas. Pues al dar la palabra a los artistas, poetas, cantantes, escritores, cineastas. Allí las emociones están controladas y podemos hacer de actor. El actor se convierte en nuestro portavoz que dirá lo que uno no tiene fuerza para decir. ¿Entiendes? 

-Afirmo con la cabeza, si entiendo –añado.

El abuelo va preparando los aparatos y acomodando el sofá para sentarnos. Miraremos La Decisión de Sophie (1982) –comenta- basada en la novela de William Styron. ¿Os parece bien? En este país hay aún mucha negación cultural, aún no se afrontan los problemas abiertamente y la negación obstaculiza la resiliencia. Cómo dice la abuela, si hacemos soportable la representación de la tragedia los demás pueden entender sin angustiarse ni sentirse incómodos. 

-Venga mis pequeñas –dice el abuelo- a sentarse.

A media película pido pausa para ir al servicio y  aprovechó para poner un poco más de vino color cereza picota a todos. Al volver del servicio pasó dos segundos por la cocina para llevar al comedor un platito con tacos de queso para ir terminando el vino.

-Abuelo –digo yo- y el factor genético, ¿qué opinas del factor genético para ser más resiliente?

-Mi pequeña –comenta el abuelo- la genética, por lo que sé,  afecta muy poco. Lo más importante es el condicionamiento afectivo y cultural. ¿Sabes?  –prosigue el abuelo-  el día 27 de enero es el día internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Nunca he querido participar en ningún acto, pero me hago mayor, quizás va siendo hora de hablar. Un amigo, Joan Pacheco ha contado su historia gracias a la autora Nuria Marti Constans en el libro “Demà tindrem sort” y pide que nosotros hablemos también. Nuestra historia es distinta y cruza el atlántico,  nos traslada al tercer país más grande de América, Brasil. Ya lo sabes mi pequeña, ¿verdad? aunque tu madre nació en París. Una historia que debo contarte algún día.  Mi amigo Pacheco cruzó la frontera cómo lo hicimos muchos huyendo de las tropas de franco. Éramos unos críos. ¿Me ayudarás si el día 27 de enero de 2021 me decido a hablar? 

-Si abuelo –digo rotundamente- faltaría más. Brindemos en silencio para terminar el vino.

El arte juega un papel muy importante en el proceso de la resiliencia – afirma la abuela- además nos beneficiamos todos del arte. Necesitamos tener sueños y recuerdos para darle una dirección a nuestra vida.

-Brindemos por el arte resiliente – decimos los tres a la vez.

By Good Wine 

CUENTOS DE CUARENTENA V: VIVA EL ARTE RESILIENTE

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